Indigestión mental por exceso de contenido

No sé tú, pero yo me siento sobrepasado por la enorme cantidad de contenido cautivador que existe en internet:

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Videos
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Ebooks
IG Stories
Cursos
Noticias
Documentales
Series
Películas

Es demasiado
y todo me llama la atención
y me abrumo
y me distraigo
y dejo las cosas a medias
y me siento insatisfecho, inquieto e insuficiente.

Tanto contenido me produce una especie de indigestión mental.

¡Y yo no quiero eso!

Yo lo que quiero es ampliar mis horizontes aprovechando las bendiciones del contenido de calidad. Pero sin descuidar mi tranquilidad, mi enfoque y mi salud mental.

¿Y cómo puedo lograrlo?

Aún no tengo la receta final (si es que existe), pero hay cosas que estoy poniendo en práctica y están funcionando (algunas veces más que otras).

Si te pasa lo mismo que a mí, tal vez quieras probar estas 7 recomendaciones que pueden ayudarte a establecer una relación más sana y provechosa con la enorme cantidad de contenido interesante que se genera día con día.

1. Acepta que no vas a poder con todo (y suelta)

Reconoce el hecho de que es imposible digerir todo el contenido que te llama la atención. De hecho es muy poco lo que realmente vas a poder disfrutar con calma y a profundidad. Interiorizar esto, te ayudará a soltar esa ambición de querer estar al tanto de todo.

2. Cambia la palabra “debería” por “podría”

En lugar de decir “debería leer esto” cada vez que encuentres un artículo interesante, mejor di algo así como “podría leer esto, pero prefiero dedicar mi tiempo a esto otro”. En otras palabras, deja de culparte por no revisar todo el contenido que te resulta relevante y empieza a celebrar las decisiones que te ayudan a respetar tus prioridades. ¡Inténtalo! La próxima vez que descubras un video con un título cautivador, di “podría ver este video, pero prefiero usar esos 5 minutos para meditar”.

*Este concepto de debería vs. podría lo saqué del libro How to Communicate Like a Buddhist de Cynthia Kane

3. Elige tus fuentes favoritas (e ignora todo lo demás)

Encuentra 2 ó 3 fuentes que te gusten mucho (por ejemplo, tus podcast favoritos) y consulta únicamente el contenido generado por esas fuentes. Después de un tiempo cambia de fuentes para agregarle variedad al contenido que consumes. Esta idea puede ayudarte a establecer límites y también a tener más certeza de que el contenido que consumas sea de tu agrado.

4. Deja de seguir tantas cuentas

Esto no requiere demasiada explicación. Simplemente permítete eliminar cuentas de tu feed. ¡No tienes que seguir a todo el mundo! Menos es mejor.

5. Limita tu tiempo frente a la pantalla

Este consejo es el más obvio, pero a la vez es el más difícil de llevar a cabo. Trata de establecer una estructura que te permita limitar el tiempo que pasas frente a tu computadora, celular y televisión. Elige horarios del día libres de pantallas y procura realizar actividades “en la vida real” que te ayuden a cultivar un bienestar físico, mental y emocional.

6. Disfruta “el arte de no hacer nada”

Muchas veces consumimos contenido porque sentimos que “estar sin hacer nada” es algo que no tiene ningún provecho. Pero yo he aprendido que los momentos de silencio y quietud sirven para que nuestra mente realice esa “digestión mental” que tanto necesitamos, porque le damos chance a nuestro cerebro de procesar y depurar información.

7. Menos teoría, más práctica

Este consejo aplica especialmente a quienes disfrutan el contenido asociado al desarrollo personal. Muchas veces nos sumergimos tanto en saber más y más, que se nos olvida pasar a la práctica (¡lo más importante!). Mi recomendación es establecer temporadas de muy poca teoría y mucha práctica.

Y esto es todo.

Cuéntame si te identificas con mi problema y si has intentado algunas otras herramientas.

Las 4 nobles verdades (con Juan de Dharma Tic)

https://www.podbean.com/media/share/pb-ca7ng-e728e6

¿Has escuchado hablar de las 4 nobles verdades del budismo? En este episodio invité a Juan del canal Dharma Tic a que nos cuente acerca de este tema. Te darás cuenta que tiene mucha relación con la filosofía minimalista y con mindfulness. ¡Espero que te guste y te sirva! Visita el canal en Youtube de Juan.

Esfuérzate, pero no demasiado

https://www.podbean.com/media/share/pb-y66h3-e4b5c7

Un episodio acerca de encontrar balance entre dos extremos: el esfuerzo sobre-exigente y la relajación sin propósito. Te comparto 3 preguntas que puedes hacerte para diagnosticar si estás en alguno de los dos extremos y algunas ideas para inclinar la balanza. Las ligas que menciono en el episodio son: www.lavidaminimal.com/auto y www.lavidaminimal.com/grupo

Cómo tratar a una persona

Escúchala de verdad,
sin interrumpirla,
sin juzgarla,
sin quererla convencer de nada.

Hazla sentir en confianza,
háblale desde el corazón,
háblale con claridad,
háblale con la verdad.

Dale su espacio,
permite que sea libre,
celebra su autenticidad,
demuéstrale que crees en ella,
ayúdala a crecer,
pero sin forzarla,
respeta su proceso,
no la obligues a nada.

Exprésale tus necesidades,
comunícale lo que quieres
y también lo que no quieres,
pero no esperes perfección.

Suelta expectativas,
no deposites en esa persona
el peso de tu bienestar,
no le corresponde.

Déjala ser independiente
y sé independiente tú.

Aléjate si es necesario,
acércate si el corazón te lo pide,
pídele perdón si le has hecho daño.

Deséale todo lo bueno del mundo,
sin importar lo que haga o deje de hacer.

Se sentirá bien en ti,
se sentirá bien en esa persona,
ya lo verás.

Palabras para esa persona con la que no me llevo bien

Palabras para esa persona con la que no me llevo bien:

Tú y yo, no somos tan diferentes.

Somos personas buscando alivio,
haciendo lo que podemos
con las herramientas que tenemos.

Tratando de darle sentido a nuestra vida,
según lo que aprendimos,
según lo que sabemos,
según lo que entendemos.

Y ahí vamos con nuestros miedos,
con nuestros monstruos,
con nuestras heridas.

Cometiendo errores,
lastimando a otros,
casi siempre sin darnos cuenta,
casi siempre sin querer.

Y ahí vamos tú y yo,
colisionando con fuerza,
creyendo que somos opuestos
cuando en realidad somos lo mismo.

Ojalá logremos, cada quien a su manera,
encontrar la paz y la calma
que tanto necesitamos.

Te deseo lo mejor.

Deja enfriar las ganas de comprar

Tal vez te ha pasado esto:

· Ves un producto (¡es hermoso!)
· Te imaginas siendo muy feliz con él
· Visualizas una mejora en tu vida
· Lo compras
· Te alegras por un momento
· Pero pasa el tiempo
· Dejas de usarlo
· Se pasa la emoción
· El producto termina siendo olvidado
· Y tu vida no mejora en realidad

A mí también me ha pasado.

Pero me pasa menos desde que practico el hábito de dejar enfriar la emoción de comprar.

¿En qué consiste?

Pues en eso. En esperar un poco antes de tomar la decisión de comprar algo. (Me refiero a cosas no esenciales, obviamente).

La mayoría de nuestras compras están motivadas por una emoción.

Compramos desde la euforia, dese la ansiedad, desde el aburrimiento, desde el miedo.

Pero las emociones no son permanentes. Las emociones cambian. Así que no tiene sentido comprar algo a partir de un estado emocional que después va a cambiar.

Por eso es importante crear un espacio. Respirar. Permitir que la emoción se disipe para poder decidir desde un estado más calmado y consciente.

Hacer esto puede ayudarnos a:

· No llenarnos de cosas que no necesitamos (y vivir más ligeros)
· No desperdiciar nuestro dinero (y usarlo para algo mejor)
· Reducir nuestra huella ambiental (todo lo que compramos tiene un impacto)
· Ser más conscientes de nuestras emociones (y descubrir lo que realmente necesitamos)

Es simple, pero no fácil.

Si te interesa empezar a practicar este hábito, estos son algunos pasos que puedes seguir.

1. Espera una oportunidad
A partir de hoy, cada vez que surja en ti el deseo de comprar algo, será una maravillosa oportunidad para practicar el hábito de dejar enfriar la emoción.

2. Detente y observa
Cuando llegue el momento, haz una pausa y mira lo que está pasando. Date cuenta de que estás a punto de comprar algo que tal vez no necesitas (ni te aportará ningún tipo de valor). Opta por esperar.

3. Explora la emoción detrás del deseo
Investiga qué emoción está motivando tu deseo de comprar. ¿Es euforia? ¿Excitación? ¿Ansiedad? ¿Miedo ¿Aburrimiento? Tan solo observa e investiga. No te juzgues.

4. Establece la intención de esperar
Quizá quieras esperar un par de días o un par de semanas. Aprovecha este tiempo para seguir explorando tu sentir. ¿Ha cambiado la emoción que experimentaste anteriormente?

5. Decide desde la calma
Una vez que haya pasado el tiempo establecido, vuelve a cuestionar tu intención de comprar. ¿En verdad es algo que aportará valor a tu vida? ¿O es algo de lo cual puedes prescindir? Sé honestx contigo y toma una decisión consciente.

Autoconocimiento emocional

Aunque esta práctica puede parecer muy enfocada en comprar menos, en realidad es un proceso de autoconocimiento y autocuidado.

Conocer nuestras emociones y la manera en la que éstas nos hacen actuar es crucial para llevar una vida más consciente en todos los sentidos. Es muy interesante.

Creo que el consumismo compulsivo y la eterna insatisfacción tienen su raíz (entre otras cosas) en el poco contacto que tenemos con nuestras emociones y en nuestra poca capacidad de procesarlas de manera saludable.

Así que te invito a realizar esta práctica no solo para cambiar tus hábitos de consumo, sino para ir más allá en tu proceso de conocimiento y cuidado personal.

La importancia de quedarse con las ganas

Una amiga me compartió una frase que su papá solía decirle cuando era pequeña:

Hay que querer lo que uno tiene
y no tener lo que uno quiere

La primera parte me parece que es muy clara. Nos habla de la importancia de apreciar y cuidar lo que uno posee. De valorar, de agradecer, de no tomar nada por sentado.

Pero la segunda mitad de la frase puede resultar un poco confusa y hasta controversial.

… no tener lo que uno quiere

¿Por qué no habríamos de obtener lo que queremos?
¿Acaso no somos merecedores de las cosas que anhelamos?
¿Acaso no es importante esforzarse por conseguir algo?

Yo no creo que la frase insinúe mediocridad, represión o desinterés por alcanzar lo que uno se propone. Para mí, lo que la reflexión intenta decirnos es que es necesario pasar por momentos de insatisfacción, de escasez, de quedarse con las ganas.

Está bien no obtener lo que queremos todo el tiempo. Porque en la resignación hay aprendizaje y crecimiento.

Cuando no obtenemos lo que queremos, podemos:

  1. Reconocer que nuestro poder es limitado y que no es posible controlarlo todo. La vida no siempre nos dará lo que deseamos.
  2. Experimentar conscientemente la incomodidad que nos produce el no tener algo. Practicar la aceptación y la paciencia para volvernos personas más fuertes y resilientes.
  3. Darnos cuenta que, a pesar de no tener lo que queremos, podemos estar bien y seguir adelante. Incluso es posible descubrir que ni siquiera lo deseábamos tanto.

Y al final, nos reencontramos con la primera parte de la frase. Porque cada vez que no podemos poseer lo que queremos, se vuelve fundamental voltear la mirada hacia lo que sí tenemos, para valorarlo y agradecerlo.

Quizá la felicidad es así de sencilla: por un lado, sentir gratitud por lo que tenemos y por el otro dejar de ver nuestros deseos como algo que debemos saciar todo el tiempo y a toda costa.

Cuánta libertad y ligereza hay ahí ¿no crees?

Te reto a lo siguiente

La próxima vez que sientas ganas de comprar o hacer algo que no sea indispensable, intenta ver qué pasa si te quedas con las ganas. Es decir, renuncia conscientemente a ese deseo y observa qué surge en ti.

¿Qué se siente no poder satisfacer ese anhelo?
¿Qué sucede en tu mente?
¿Qué sensaciones se producen en tu cuerpo?

Hazlo con curiosidad, como un experimento personal. Y descubre a qué reflexiones llegas.

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¡Gracias por leer!

Un agradecimiento especial a Lorena de Mutarotista por compartirme la frase de su papá.