La importancia de quedarse con las ganas

Una amiga me compartió una frase que su papá solía decirle cuando era pequeña:

Hay que querer lo que uno tiene
y no tener lo que uno quiere

La primera parte me parece que es muy clara. Nos habla de la importancia de apreciar y cuidar lo que uno posee. De valorar, de agradecer, de no tomar nada por sentado.

Pero la segunda mitad de la frase puede resultar un poco confusa y hasta controversial.

… no tener lo que uno quiere

¿Por qué no habríamos de obtener lo que queremos?
¿Acaso no somos merecedores de las cosas que anhelamos?
¿Acaso no es importante esforzarse por conseguir algo?

Yo no creo que la frase insinúe mediocridad, represión o desinterés por alcanzar lo que uno se propone. Para mí, lo que la reflexión intenta decirnos es que es necesario pasar por momentos de insatisfacción, de escasez, de quedarse con las ganas.

Está bien no obtener lo que queremos todo el tiempo. Porque en la resignación hay aprendizaje y crecimiento.

Cuando no obtenemos lo que queremos, podemos:

  1. Reconocer que nuestro poder es limitado y que no es posible controlarlo todo. La vida no siempre nos dará lo que deseamos.
  2. Experimentar conscientemente la incomodidad que nos produce el no tener algo. Practicar la aceptación y la paciencia para volvernos personas más fuertes y resilientes.
  3. Darnos cuenta que, a pesar de no tener lo que queremos, podemos estar bien y seguir adelante. Incluso es posible descubrir que ni siquiera lo deseábamos tanto.

Y al final, nos reencontramos con la primera parte de la frase. Porque cada vez que no podemos poseer lo que queremos, se vuelve fundamental voltear la mirada hacia lo que sí tenemos, para valorarlo y agradecerlo.

Quizá la felicidad es así de sencilla: por un lado, sentir gratitud por lo que tenemos y por el otro dejar de ver nuestros deseos como algo que debemos saciar todo el tiempo y a toda costa.

Cuánta libertad y ligereza hay ahí ¿no crees?

Te reto a lo siguiente

La próxima vez que sientas ganas de comprar o hacer algo que no sea indispensable, intenta ver qué pasa si te quedas con las ganas. Es decir, renuncia conscientemente a ese deseo y observa qué surge en ti.

¿Qué se siente no poder satisfacer ese anhelo?
¿Qué sucede en tu mente?
¿Qué sensaciones se producen en tu cuerpo?

Hazlo con curiosidad, como un experimento personal. Y descubre a qué reflexiones llegas.

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¡Gracias por leer!

Un agradecimiento especial a Lorena de Mutarotista por compartirme la frase de su papá.

3 Comments

  1. Son casi las dos de la madrugada y mi hijo de 7 años duerme al lado mío… Estoy muy frustrada porque no logro quedar nuevamente embarazada… Quisiera tener un segundo hijo… Si bien tal vez lo más vanal es apuntar a pensar en lo que se tiene o lo que no se tiene a nivel material… Me sentí identificada con lo que se expresa en el texto… En estos días miro a mi hijo revalorizando cada momento que paso con él… Porque lo tengo, porque llena de sentido mi vida… tal vez necesite bajar mis niveles de ansiedad dejando de apuntar a lo que deseo hoy y no logro…

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