¿Por qué nos cuesta soltar?

¿Por qué nos cuesta tanto soltar?

Tal vez por miedo.

A la incertidumbre,
a perder nuestra identidad,
a dejar de ser lo que somos,
a equivocarnos,
a necesitarlo después,
a tener una opción menos,
a sentir un vacío,
a volver a empezar.

Soltar da miedo, pero debemos entender lo siguiente:

No podemos esperar a que se nos quite el miedo para empezar a soltar.

Soltar aún teniendo miedo es la respuesta.

Está bien bien dudar,
está bien que duela,
está bien sentir que algo nos falta.

Porque soltar requiere de valentía
y la valentía requiere de vulnerabilidad.

Pero vale la pena intentarlo, porque del otro lado hay una hermosa recompensa llamada libertad.