Mis seres queridos son lo opuesto al minimalismo

¿Estás haciendo tu mayor esfuerzo por llevar una vida minimalista, pero la gente a tu alrededor no ayuda?

Quieres…

· Reducir pertenencias, pero vives con personas acumuladoras.

· Dejar de consumir, pero te siguen regalando cosas que no necesitas.

· Ser fiel a tus valores, pero te ven raro, no te entienden y hasta te critican.

Si te identificas con esto, te tengo 2 noticias:1 buena y 1 mala

La mala es que no puedes controlar a los demás. No está en tu poder hacer que cambien.

La buena es que tienes frente a ti la oportunidad perfecta para llevar tu crecimiento personal al siguiente nivel.

Déjame explicarlo:

Si analizas profundamente por qué decidiste ser minimalista, lo más probable es que te des cuenta que en el fondo, lo que realmente estás buscando es vivir con plenitud. Quieres paz mental, quieres que tu vida tenga sentido, quieres ser feliz.

El minimalismo no es la meta, sino un camino que te lleva hacia una vida mejor.

Teniendo esto en cuenta, pregúntate:

¿Cómo puedo usar mi entorno no minimalista a mi favor? ¿Qué puedo aprender de esta experiencia?

Yo me hago esta pregunta constantemente y estas son algunas de las respuestas que he encontrado:

1. Puedo volverme mejor en soltar

Soltar pertenencias ha sido muy poderoso para mí, pero soltar el deseo de que las demás personas piensen igual que yo ha sido aún más liberador. Dejar ir las expectativas que tengo de los demás es algo que intento practicar siempre y que me ayuda a vivir más ligero.

Pregúntate: ¿Cómo puedo aprender a soltar aquello que no está en mi control?

2. Puedo practicar la asertividad

Para mantener firme mi intención de llevar un estilo de vida minimalista, he tenido que aprender a expresar mis pensamientos y mis necesidades de una manera clara y respetuosa. Siempre que logro ser asertivo, las cosas resultan mejor tanto para mí como para los otros.

Pregúntate: ¿Cómo puedo hacerle saber a otras personas lo que pienso y lo que quiero con honestidad, pero sin herirles?

3. Puedo desarrollar el no-juicio

He aprendido que los juicios (tanto a los demás como a mí mismo) son como una cárcel mental que limita mi experiencia de vida y me hace pasarla mal. El no-juicio me ha resultado una mejor manera de ver el mundo, pues me permite aceptar y amar las cosas tal cual son.

Pregúntate: ¿Cómo puedo tener una actitud más curiosa. receptiva y amable ante mi entorno?

4. Puedo conectar con nuevas personas

Este estilo de vida me ha llevado a conocer personas que comparten los mismos valores que yo. Esto no es para evadir a quienes piensan distinto a mí, sino para encontrar un balance que me inspire a seguir creciendo.

Pregúntate: ¿Cómo puedo encontrar una comunidad de personas que me entienda y me motive a seguir adelante con mis objetivos?

Y tú ¿qué más crees que podemos aprender de la experiencia de convivir con personas no minimalistas?

Si te fijas, hay mucho camino por recorrer y es ahí donde está lo más bello de esta aventura.

Manténte en tu intención de tener un estilo de vida minimalista, concéntrate en lo que está en tu control y suelta todo lo demás. O mejor aún, conviértelo en una herramienta para seguir aprendiendo y creciendo.

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2 Comments

  1. Me identifico más con esto del «minimalismo interior» (o como se le pueda llamar a esto de encargarse de mi propio interior, el orden aquí dentro y todo lo que conlleve buscar mi bienestar emocional) y este proceso de «soltar el deseo de que las demás personas piensen igual» está siendo una experiencia en verdad liberadora, creo que has utilizado el adjetivo correcto.

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