Me gusta trabajar, pero no tanto

Cuando empecé a interesarme por el minimalismo, una de las cosas que más me llamaban la atención era la posibilidad de trabajar menos.

Mi lógica era (y sigue siendo):

Si no necesito comprar mucho para ser feliz, no necesito tanto dinero, por lo que puedo trabajar menos.

No soy flojo, ni mediocre, simplemente soy honesto:

No me gusta trabajar tanto. Me gusta tener días holgados, sin mucho estrés y con espacio en mi agenda para leer, tocar guitarra, meditar, salir a caminar, cocinar, platicar con mi esposa e irme a dormir con la mente en paz. (En otras palabras: una vida de lujos)

Vivimos en una cultura donde se celebra el trabajo duro e incesante, donde “no tener tiempo” está normalizado y llevar una vida tranquila está mal visto.

Pero, ¿para qué estamos trabajando?

Si es para ganar dinero, ¿cuánto dinero es suficiente?
Si es para aportar algo al mundo, ¿cuál es el punto de equilibrio?
Si es para hacer lo que nos gusta, ¿hasta dónde lo estamos disfrutando?

Estoy consciente de que no todas las personas tenemos los mismos privilegios y que cada quien vive un contexto diferente, pero esto no significa que no podamos hacernos ciertas preguntas.

Si sientes que trabajas demasiado y te gustaría tener una vida un poco más relajada, te invito a que analices los siguientes puntos:

1. ¿Cuánto tiempo de vida te consume tu trabajo actual?
Trabajar de 9 a 6 no significa que solamente dediques 8 horas a tu trabajo. Considera el tiempo que te toma trasladarte, las horas extra (¿te llevas pendientes a casa?), el tiempo que dedicas a arreglarte, el tiempo que batallas para dormir por estar pensando en el trabajo… ¿cuánto tiempo te consume tu trabajo realmente?

2. ¿Cuánto dinero cuesta tu trabajo?
Mantener un trabajo cuesta, ¿cuánto dinero gastas en transporte? ¿en la comida que compras por no tener tiempo para cocinar? ¿le pagas a alguien más para que haga cosas que tú no puedes hacer por estar trabajando (limpieza, guardería, etc.)? ¿cuánto gastas en salir a comer con compañeros? ¿cuánto gastas en rentar una casa o departamento en la ciudad donde trabajas? ¿cuánto gastas en ropa para ir a trabajar?

Hice esta tabla imaginaria para expresar a lo que me refiero en los dos puntos anteriores. Los números que puse no significan nada, simplemente son ilustrativos. Te invito a que hagas tus propias cuentas con números reales.

En este punto es posible que te des cuenta que estás trabajando más de lo que crees y no estás ganando tanto como piensas.

Ahora revisa lo siguiente:

3. ¿Cuánto dinero necesitas realmente?
Creemos que ganar más es mejor, pero ¿en verdad es cierto? A veces tener el deseo ganar de más nos quita tiempo y energía para disfrutar la vida. No estoy diciendo que debamos conformarnos con poco o rechazar la abundancia. Pero quizá deberías preguntarte ¿cuánto dinero es suficiente? ¿cuánto necesitas para vivir plenamente? ¿en qué estás gastando? ¿cuánto de tu dinero se va a cosas que no son esenciales?

4. ¿Cómo puedes diseñar una vida menos costosa?
Revisa tus gastos y pregúntate qué cambios podrías hacer para que tu vida cueste menos. ¿Y si te mudas a una casa más chica? ¿Y si dejas de comprar cosas que no necesitas? ¿Y si te alimentas con ingredientes que cuesten menos y sean más nutritivos? ¿Y si utilizas un medio de transporte más económico? ¿Y en lugar de pagar por un gimnasio haces ejercicio en casa? ¿Y si te vistes con la misma ropa siempre? ¿Y cambias las salidas a restaurantes por cenas especiales en casa? ¿Y si buscas formas de entretenerte que no cuesten tanto? ¿Y si aprendes a feliz con menos? Una vida menos costosa, puede ser una vida con más libertad.

5. ¿Qué tipo de trabajo quieres tener?
Nuestro trabajo debe ayudarnos a vivir mejor, no peor. Piensa qué trabajo disfrutarías tener y cómo las preguntas anteriores pueden ayudarte a conseguirlo. No es necesario ser emprendedor o freelancer para dedicarte a algo que disfrutes o tener más tiempo libre. Quizá puedes conseguir un trabajo cerca de casa con un horario flexible, quizá puedes colaborar con una empresa desde tu hogar, quizá puedes trabajar medio tiempo y el resto usarlo para dar clases de algo que sabes hacer muy bien. Piensa qué alternativas puedes encontrar.

Te recomiendo que, cualquier decisión que tomes lo hagas de manera consciente y tomando en cuenta que tener una vida ligera requiere disciplina y administración. También es importante hacer cambios poco a poco y sin arriesgar demasiado tu salud financiera. Por otro lado toma en cuenta que tener una vida laboral holgada no significa vivir al día, considera que debes formar ahorros, preparar tu retiro, invertir y todo eso.

Espero que esta reflexión te haya servido de alguna manera y si tienes algún comentario o quieres platicarme algo, no dudes en escribirme a pedrocampos@gmail.com

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