El minimalismo no es la meta

El minimalismo no es la meta,
es el camino.

No eres minimalista cuando tu casa luce de cierta manera. O cuando logras tener la mínima cantidad de pertenencias. Eres minimalista cuando tu forma de ver la vida ha cambiado. Cuando te has dado cuenta que existe una mejor manera de vivir: más simple, con más libertad, más amor, más calma, menos apegos, menos consumo y menos distracciones.

Una vez que sabes eso y decides hacer los cambios necesarios en tu vida, lo demás no importa tanto. Puedes cambiar poco a poco, puedes empezar por donde gustes, puedes equivocarte, puedes detenerte, puedes simplificar a tu propio ritmo.

Empieza firme, pero no sientas prisa. Recuerda que no hay un destino al cual llegar. No es una competencia. Es tu vida, tu minimalismo y tu propia manera de vivirlo.

El minimalismo no se vive de afuera hacia adentro, sino de adentro hacia afuera.