Un robot llamado ego

un robot llamado ego

Todos tenemos un robot que vive dentro de nosotros.

Un robot programado para:

– Buscar la aprobación de los demás
– Luchar por tener la razón
– Analizar y criticar a otros
– Sentirse afectado por lo que hacen otras personas
– Reproducir historias del pasado
– Querer controlar cada situación
– Y múltiples funciones más

A lo largo de nuestra vida, este robot se ha vuelto tan fuerte que ha logrado dominarnos por completo, controlando nuestras conductas y reacciones.

Este robot se llama ego y es la causa de muchos de nuestros problemas. La buena noticia es que, al igual que cualquier aparato electrónico: podemos apagarlo de vez en cuando.

¿Qué sucede cuando el ego está apagado?


– Nos volvemos más humanos, más libres, más compasivos
– No juzgamos, porque nos damos cuenta que todos somos imperfectos
– Sentimos aceptación, hacia nosotros mismos y hacia los demás
– No nos afecta lo que otros digan o hagan, pues entendemos que todo es obra de sus respectivos egos
– Aceptamos las cosas como son, porque nos damos cuenta que no podemos controlarlo todo
– Vivimos como nos nace, pues ya no hay necesidad de impresionar, igualar o superar a nadie
– Sentimos paz, calma y receptividad

Esto no significa aceptar injusticias, sino observar las cosas desde nuestro lado humano antes de permitir que el ego haga de las suyas.

Tampoco creo que podamos apagarlo para siempre, pues el ego es parte de nosotros y también tiene funciones esenciales.

¿Cómo apagar el ego?

La verdad no lo sé del todo, pues es algo en lo que apenas estoy trabajando. Sin embargo, puedo compartirte algunas ideas basadas en mis primeros intentos.

1. Date cuenta de que existe
Reconoce la existencia de tu ego y obsérvalo con curiosidad. ¿Cómo se comporta? ¿Qué decisiones toma? ¿Qué opiniones tiene? ¿Cómo reacciona? No lo veas como algo malo, sólo date cuenta que está ahí.

2. Identifícalo como un ser aparte
Una vez que ya observaste al ego, percíbelo como algo separado de ti. Imagina que es un robot que tiene acceso a tu mente, pero que no eres tú. De nuevo, no lo veas como un enemigo, sólo identifícalo.

3. Hazte su socio
Platica con tu ego y pónganse de acuerdo en qué decisiones van a tomar. Discutan si vale la pena enfadarse por algo, si es realmente importante obtener el reconocimiento de alguien, si existe alguna manera de ser más compasivos con los demás.

4. Ten paciencia
Es probable que muchas veces el ego te ignore y actúe por su propia cuenta sin consultarte. Esto es normal, pues durante toda su existencia, el ego se ha acostumbrado a actuar solo. Cuando veas que el ego actúa sin hacerte caso, no te enojes con él ni contigo, sólo date cuenta de lo que acaba de pasar.

5. Practica hasta soltarlo
Esto es algo que aún no he logrado, pero la idea es que con la práctica, el ego se irá debilitando y tu lado humano será mucho más presente. Podrás vivir con más aceptación y menos sufrimiento mental.

Te invito a conocer a tu ego, investígalo con curiosidad, como si se tratara de un juego. Verás como empieza a cambiar por completo tu forma de ver las cosas.

4 comentarios en “Un robot llamado ego

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