Momentos incómodos: por qué son buenos

inco

La vida está llena de incomodidad.

Nos sentimos incómodos cuando:

– Hay tensión a nuestro alrededor
– Alguien hace algo que no nos gusta
– Nos critican
– Tenemos miedo
– Sucede una desgracia
– La situación no es como quisiéramos

¿Y qué hacemos al respecto?
Normalmente vemos esta sensación como algo no deseable, así que tendemos a:

1. Evadirla
Cuando es posible, evadimos la incomodidad. Tratamos de sacarle la vuelta buscando cierto confort.

2. Resistirla
Si no podemos evadirla, la sufrimos con resistencia. Esto puede provocarnos ansiedad, angustia, enojo o estrés.

Pero ¿qué pasaría si cambiáramos nuestra percepción acerca de la incomodidad? ¿qué pasaría si aprendiéramos a aceptarla? ¿qué pasaría si lográramos incluso disfrutarla?

Tal vez sería más fácil encarar nuestros miedos, tal vez enfrentaríamos las situaciones adversas con mayor calma, tal vez seríamos más capaces de abandonar nuestra zona de confort.

La incomodidad como una oportunidad

Últimamente he tratado de ver la incomodidad como una oportunidad para cambiar mi relación con las situaciones que la provocan.

¿Cómo? Cada vez que se presenta un momento incómodo, no intento evadirlo o resistirlo, simplemente lo observo sin juzgarlo.

Al hacer este experimento, me he dado cuenta que:

– La resistencia hace que la incomodidad se haga más fuerte
– Si presto atención a la incomodidad (sin resistencia), ésta se debilita
– Puedo soltar la necesidad (¿o será necedad?) de que todo sea perfecto
– Nada es para siempre (todo es impermanente)
– Llevarme mejor con la incomodidad me ayuda a superar mis miedos
Los momentos incómodos son buenos porque pueden servirnos de práctica para aprender a lidiar mejor con las situaciones difíciles

Creo que cada persona puede descubrir algo diferente haciendo este ejercicio. Si te interesa practicarlo, estas son algunas recomendaciones que te pueden servir:

1. No veas la incomodidad como algo malo, simplemente vívela
2. Siéntala en tu cuerpo, identifica dónde se coloca
3. Observa tus reacciones (¿cómo acostumbras a reaccionar ante la incomodidad?)
4. Sé amable contigo, no te juzgues por sentirla
5. No intentes controlar nada, acepta que las cosas simplemente pasan

Lo mejor de todo, es que cuando hacemos este tipo de prácticas, la vida se vuelve como un juego en el que podemos experimentar y descubrir cosas nuevas.

Espero que esto te sirva y… ¡felices momentos incómodos!

2 comentarios en “Momentos incómodos: por qué son buenos

  1. Qué maravilla encontrarme hoy con este post porque justo ayer, mientras veía como se acercaba irremediablemente un momento incómodo, pensé “¿y si lo disfruto? es decir, ¿y si lo utilizo para aprender de él?”. Pensé, como comentas, en que es mucho más útil tomárselo como un juego, no en el sentido de algo banal sino de aprender, tener estrategias y mecanismos y así quizá, la próxima vez, la partida se te dé mucho mejor. Reconozco que seguí pasando un mal rato, pero duró mucho menos y fue mucho más productivo 🙂

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    • Hola, Barabe. Me da mucho gusto leer tu comentario. Es cierto que cada cosa que nos sucede (buena o mala) podemos usarla para investigarnos a nosotros mismos y aprender. Como dices quizás “sigamos pasando un mal rato” pero al menos ya lo hemos reconocido y podemos mejorar algo en el futuro. ¡Saludos!

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