Regalos: cómo dejarlos ir sin culpa

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A lo largo de mi vida, he tenido la fortuna de recibir regalos de mis seres queridos. Algunos los he disfrutado muchísimo, y otros… jamás los usé.

Lo que hice durante mucho tiempo fue guardarlos, aún sabiendo que nunca los usaría. Pensaba que quedarme con ellos era lo correcto.

Sin embargo, cuando descubrí el minimalismo y empecé a desprenderme de objetos con la intención de tener una vida más ligera, tuve que enfrentarme a una encrucijada:

¿Hasta cuándo voy a guardar estos regalos?
¿Debo quedarme con ellos aunque sé que nunca los usaré?
¿Es desagradecido de mi parte deshacerme de ellos?

En el fondo sabía que no tenía sentido conservarlos, pero no sabía cómo deshacerme de ellos sin sentir culpa, pues muchos eran objetos costosos que me habían dado personas a las que amo.

Tiempo después entendí, gracias a Marie Kondo, que esos regalos ya habían cumplido su misión: demostrar cariño.

El momento en el que un regalo es entregado y recibido con amor, es suficiente para que ese objeto cumpla su propósito.

Los regalos son solamente cosas materiales con la función de expresar amor. La clave es entender ese amor vive en la relación entre dos personas, no en el objeto.

Cómo dejarlos ir sin sentir culpa

Esto es lo que hago yo. Tal vez te sirva a ti también:

1. Siempre que alguien me obsequia algo, lo recibo con cariño y demuestro mi agradecimiento de manera afectiva.

2. No me siento obligado a conservar regalos, pues entiendo que esos objetos ya cumplieron su misión.

3. Procuro donar los obsequios que sé que no usaré, tomando en cuenta que cobrarán más valor y sentido si alguien le da uso (vs. estar guardados en un cajón)

Este cambio de actitud, no sólo me permite ser fiel a mi filosofía minimalista sin sentirme culpable, sino que me ayuda a ser más agradecido y a valorar más el cariño que las personas me demuestran a través de los regalos que me dan.